Esoterismo, mística y religión.

Sobre los auténticos conceptos de esoterismo, mística y religión y la relación entre ellos.

La cultura, en el sentido clásico, el de la antigua grecia, estaba representado por un símbolo. La fachada del Partenón con cuatro columnas. Las cuatro columnas representaban a la filosofía, el arte, la ciencia y la política. Estas cuatro columnas estaban asentadas sobre una base, la mística. El triángulo superior era la cultura propiamente dicha que estaba sostenida por esas grandes columnas que a su vez estaban sostenidas por la mística.

Las cuatro columnas representan las ramas fundamentales del conocimiento y el hacer humano. Son las grandes categorías o troncos de donde surgen las ramas de los conocimientos más específicos. La mística está en la base porque de ahí surge todo.

Se puede decir que una persona es culta cuando conoce mucho de todas esas ramas del conocimiento. No es culto un erudito en arte, literatura, historia y filosofía y que sabe poco de ciencia, física o matemática. No es culto un erudito en física, matemática o biología que sabe poco o nada de filosofía, historia o política. No es culto un erudito en música, botánica y geología y que no sabe nada o poco de política. Y además de todo eso, para ser mas exigente aún, nadie es culto, por más erudito que sea en todo, si no conoce mucho de mística, esoterismo, teología y religión.

Enseguida notamos que ser una persona culta no es fácil, es de élite. No cualquiera es una persona culta, ni tampoco cualquier cosa es cultura.  Todos nacemos ignorantes e incultos y convertirnos en personas cultas lleva mucho estudio y esfuerzo.

El conocimiento místico es el conocimiento trascendental. Es aquel conocimiento que no está atado a un tiempo y lugar específico, sino que es eterno, porque es el conocimiento primordial de donde deriva todo.

El conocimiento místico no es religión, ni creencias, ni superstición. Es el conocimiento profundo de los misterios y secretos del universo. Y aunque puede estar expresado con diferentes palabras, muchas veces incomprensibles para los neófitos, el conocimiento místico es siempre el mismo.

El conocimiento místico es la ciencia de todas las ciencias, el arte de todos los artes, la filosofía de todas las filosofías, la política de todas las políticas. Es la ciencia superior, el arte superior, la filosofía superior y la política superior. Es la raíz y fuente del conocimiento.

La ciencia, como se la entiende normalmente, no se opone a la mística, como algunos creen. Los místicos entienden que la ciencia es una herramienta de la mística.

Suele suceder una y otra vez que los místicos ven cosas, experimentan cosas, y las explican con sus palabras, a veces ambiguas o explicadas con los recursos del lenguaje de su tiempo, y que luego, miles de años después, la ciencia descubre y explica los mismos fenómenos, con sus palabras técnicas y más precisas. Eso es bueno para la mística.

Los científicos, que no suelen ser personas cultas, generalmente no relacionan sus descubrimientos con el conocimiento místico milenario. Pero las personas cultas si pueden hacerlo.

Algunas veces los científicos obtienen las ideas del conocimiento milenario y luego elaboran bonitas hipótesis y teorías científicas basadas en ese conocimiento, pero siempre ocultan de donde obtuvieron las ideas. Tienen miedo a ser relacionados con los esoteristas, porque la academia los excluye y los cancelan. Al parecer la academia científica, está tomada por personas intolerantes, brutas, ignorantes y totalitarias que no admiten la libertad para pensar, ni tampoco admiten que alguien pueda saber más que ellos, miles de años antes que ellos. Y así las personas nunca se enteran de que los principales descubrimientos de la ciencia contemporánea ya estaban descritos miles de años antes. Aparentemente la ciencia le ha declarado la guerra la mística. Pero la mística no lo ha hecho. La mística utiliza la ciencia como herramienta.

Para los místicos, la ciencia es una herramienta más de descubrimiento y explicación de los misterios profundos del universo. La ciencia facilita y perfecciona a la mística. Nunca la debilita. Siempre la fortalece. Los místicos se regocijan con los descubrimientos científicos, porque fortalecen sus ideas y explican de otra forma aquellos fenómenos que ellos mismos pueden ver por sus propios medios; lo cual les permite profundizar y saber más.

La ciencia sola, sin la mística, se derrumba o produce catástrofes, porque le falta el conocimiento profundo, moral, ético, filosófico, primigenio, que le puede dar la mística. Los buenos científicos saben esto y lo valoran.

Lo mismo les sucede a las demás columnas del conocimiento, la filosofía sin la base mística produce divagues mentales inservibles que solo hacen perder el tiempo, el arte sin la mística produce aberraciones, cosas antiestéticas y absurdas, la política sin la mística produce catástrofes y sufrimiento a mucha gente.

Puede parecer raro que la política, algo tan sucio, aparezca como una columna fundamental de la cultura. La política que todos conocen es sucia porque está alejada de la mística. La política es sucia porque no es política es politiquería y corrupción. La política verdadera con base en la mística se interesa de forma legítima por solucionar los problemas públicos. La mística es la base moral y ética de la verdadera política. Que los políticos de hoy estén alejados de la base mística, que le da solidez y fundamento a la política, y sean corruptos, egoístas, que piensen solamente en sí mismo, en sus propios intereses y no en el interés común, no debe hacer que la política deba ser algo rechazado e indeseable. Lo correcto es volver al concepto puro para volver a colocar a la política como una columna fundamental de la cultura.

El esoterismo está íntimamente relacionado con la mística. Si revisamos la etimología de la palabra esoterismo vemos que proviene del griego, de «esotréros» [ἐσώτερος] que significa interior o íntimo, unido al sufijo «ismo», por lo tanto, esoterismo es el término que se utiliza para referirse a un conjunto de conocimientos, doctrinas, enseñanzas y prácticas que provienen del mundo interior o íntimo de los seres humanos.

El verdadero esoterismo es psicología, pero verdadera psicología. La palabra psicología proviene de psiquis y psiquis significa alma, por lo tanto, la palabra psicología significa estudio del alma. La falsa psicología, la psicología de las universidades, no es verdadera psicología, es etología humana, es estudio del comportamiento humano. Esto no significa que sea poco importante. Simplemente es una aclaración de una impostura. Un psicólogo autentico es un esoterista, no un universitario con título de falso psicólogo. El esoterismo también estudia y le interesa la etología humana como una sub rama muy importante de la verdadera psicología.

La mística está relacionada con el esoterismo, pero no son la misma cosa. La mística se refiere al conocimiento secreto, oculto y profundo del universo y de la divinidad. Está mucho más allá del simple conocimiento interno de cada persona. El conocimiento interno o esotérico es una parte de la mística, pero la mística es mucho más grande. La mística es el conocimiento de todo, el esoterismo es lo relacionado consigo mismo, con el íntimo.

La religión, en su significado profundo y etimológico significa religar, volver al ligar. La religión supone que el espíritu humano se ha separado de Dios y a través de sus doctrinas y enseñanzas, pretende volver a unir aquello que está separado. Volver a unir al espíritu humano con Dios.

Estos tres términos están relacionados, pero hay que saber que el místico puro, a diferencia de todos los demás, siempre está solo. Solo de desolación, no de soledad. Puede estar rodeado de personas, pero ninguno es como él.

Si buscamos ejemplos podemos decir que místicos puros, eran Jesús o Buda, o al menos lo que se piensa de ellos debido al arquetipo que se ha formado basado en las historias escritas y verbales que se han transmitido por siglos sobre estas dos personas. No hay nada que sea superior a un místico. No hay nada que sea superior a estas personas. Por lo tanto, estas dos personas son místicos. Éstas afirmaciones son parte del arquetipo.

Como todo místico, estas dos personas hicieron su camino propio. Y aunque cuando comenzaron, podrían haber estado muy acompañados y haber aprendido de muchos maestros y profesores, a medida que el místico avanza en su camino, se va quedando solo, porque supera todo lo existente. Esto es inevitable y está en la propia naturaleza del camino místico. Sólo de desolación, no de soledad. Nadie es como ellos. Son únicos. Y por eso están solos, aunque estén rodeados de personas.

Las enseñanzas de Jesús eran mayoritariamente morales y religiosas, no eran místicas ni esotéricas. Aunque no lo sabemos con exactitud porque el 99.9987% de los documentos que hablaban de Jesús fueron destruidos y quemados por la iglesia católica. Quemaron cerca de trecientos mil papiros y documentos que hablaban de Jesús y solo dejaron cuatro que se conocen como los cuatro evangelios. Esos documentos quemados y destruidos tal vez hablaban de conocimientos místicos extraordinarios, pero no lo podemos saber.

Las enseñanzas de Buda eran mayoritariamente morales y filosóficas, no eran místicas ni esotéricas. La enseñanza esotérica es de grado superior y la mística es superior aún.

El concepto de místico puro, en el sentido más perfecto es Dios mismo. Dios no es un esoterista, ni un religioso, es un místico. Dios está solo, no hay nadie como ÉL, es único. No participa en foros, ni reuniones sociales donde pueda aprender de otros y conversar y discutir sobre los misterios del universo para hallar más conocimiento. Dios es el maestro supremo del conocimiento místico y es la fuente de donde aprenden los demás.

Los esoteristas y los religiosos suelen actuar en comunidad y tratan sus asuntos en esos foros. El místico aprende solo, directamente de Dios, del universo, de la naturaleza, escuchando y observando. No asiste a foros. Se percibe al místico como un hombre solo. Pero no está solo, esta con Dios, habla con Dios, escucha a Dios. Y no suele hablar de eso con toda la gente. El místico es un sabio y sabe cuándo hablar y cuando callar, cuando enseñar y cuando no enseñar, que cosas revelar y cuales no, y a quien sí y a quien no.

El místico es un sabio, el esoterista un estudiante honesto, el religioso una persona que siente la fuerza de la divinidad, aunque no la percibe por sí mismo y quiere acercarse a Dios o unirse a ÉL.

El religioso cree en Dios, el esoterista cree y percibe algunas cosas, el místico conoce a Dios, habla con Él, aprende de ÉL, lo escucha, lo ve en todas partes y no puede dejar de percibirlo en ningún momento y esto le produce gran regocijo.

La religión tiene dogmas, biblia, santos, ritos, liturgia, oraciones, etc. El esoterismo tiene libros, filosofía, conocimiento oculto, autobservación, prácticas, busca mejorar su psicología y su espiritualidad. El místico ya ha superado todo eso, y tiene el contacto directo con Dios. Usa las meditaciones y los métodos superiores de acceso directo al conocimiento y a la mente de Dios.

El religioso, no ha comenzado a caminar el camino, pero siente atracción por el camino. El esoterista camina por el camino y va descubriendo cosas. El místico ya lo ha recorrido y lo conoce bien, ya alcanzo la divinidad y se encuentra en otro nivel donde hay otros caminos.

El religioso es alguien que va a la playa para conocer el mar y camina por la arena y apenas se atreve a mojarse los pies o meterse al agua hasta donde da pie. Está rodeado de mucha gente que hace lo mismo que conversan entre ellos de lo maravilloso que es el mar.

El esoterista es alguien que se mete al agua y bucea y ve lo que hay en la superficie y en lo profundo y se atreve a ir más allá de donde da pie. Hay bastantes que pueden hacer eso, pero no son tantos como los religiosos. El esoterista a veces corre peligro y tiene que tener la precaución de no meterse en algunos lugares, porque es aún un neófito.

El místico se mete al agua y nada a 1000 kilómetros de la orilla, bucea por lo profundo del océano y cuando ya ha buceado lo suficiente, sale volando y se aleja hasta los confines del universo explorando todos los mares de todos los planetas del universo. El místico está solo. No hay otro como él. El místico está protegido en lo que hace, porque conoce mucho y además Dios siempre le acompaña.

El religioso cree en Dios, el esoterista conoce a Dios, el místico está cerca y hasta puede estar unido a Dios.

Todos ellos tienen acceso al conocimiento y a la cultura de su momento, al conocimiento artístico, filosófico, político y científico del momento en el cual viven. Pero cada uno de acuerdo a su nivel, lo ve y lo toma de diferente manera y con diferente profundidad.

El esoterismo y la religión están profundamente desprestigiadas en este momento. El esoterismo se ha relacionado con cosas estrambóticas que no tienen sustento y son fantasías estrafalarias o excéntricas. A la religión se la ha relacionado con creencias y supersticiones fanáticas e irracionales.

En realidad, no son nada de eso. El desprestigio viene por las conductas de algunas personas que dicen ser esoteristas o religiosos, pero practican o muestran al público cosas ridículas, entonces sus actos hacen daño al verdadero esoterismo y la verdadera religión. Y los odiadores ateístas y anti teístas, que abundan, aprovechan esos desquicios para desprestigiar estas dos ramas del conocimiento.

Recordemos la base. Esoterismo son el conocimiento interior de sí mismo y religión es unir aquello que está separado.

Conociendo las bases podemos estar atentos a que el desprestigio de estas dos ramas es debido a que personas malintencionadas y deshonestas utilizan esas dos palabras para llamar esoterismo o religión a cualquier cosa que no es ni esoterismo, ni religión. Y de personas que utilizan estas palabras para referirse a si mismo y las desprestigian actuando de mala forma.

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