lunes, 31 de julio de 2017

Las tres pubertades

metamorfosis

Existen tres momentos en la vida donde se producen tres metamorfosis extraordinarias. Estos momentos son:

  • La pubertad del sexo.
  • La pubertad del alma.
  • La pubertad del espíritu.

Utilizo la palabra pubertad para indicar un cambio, un punto en la vida donde dejamos de ser una cosa y pasamos hacer otra, el motivo se encuentra al final del texto[i].

La pubertad del sexo.

Es el momento de la vida de una persona en donde despierta la energía sexual. En este momento lo que una vez fue un niño, se transforma en un joven.

Para que el despertar de la energía sexual se incorpore al cuerpo físico de una forma natural y acorde con la naturaleza biológica de la persona, se necesita que el niño haya crecido y vivido en un ambiente adecuado.

El niño debe ser tratado con cariño, con respeto. No debe ser sometido a abusos emocionales o físicos. No debe ser sometido a prejuicios. Debe ser aislado de todo prejuicio, muy en especial de aquellos prejuicios sexuales que son contrarios a la naturaleza biológica de cada niño.

Los abusos psicológicos y emocionales, así como también los abusos físicos y las violaciones y también las ideas metidas en la mente de un niño que sean contrarias al sexo natural, o sea al sexo biológico físico que cada niño tiene desde su nacimiento, provocan distorsiones en la sexualidad.

Estas distorsiones pueden manifestarse luego de la pubertad haciendo que el joven tome un camino sexual diferente al de su biología lo cual le generará muchísimos problemas y le hará una vida de mucho peor calidad.

Es un hecho estadístico comprobado que las personas que no tienen, o no han desarrollado una sexualidad de acuerdo su propia naturaleza tiene una tasa de suicidio entre cuatro a diecinueve veces superior a la de una persona que tiene una sexualidad acorde a su propia naturaleza. La vida se arruina por una sexualidad distorsionada.

Cuidar a los niños, cuidarlos de las emociones y las ideas perjudiciales, así como también cuidarlos de que no sean sometidos a abusos físicos sexuales es fundamental para que en el momento de la pubertad se desarrollen de la forma adecuada.

Una sexualidad adecuada permite que el joven pueda utilizar toda su fuerza sexual para desarrollarse espiritualmente. Una sexualidad adecuada es el primer paso fundamental para que la etapa siguiente, la pubertad del alma, se procese de la forma adecuada.

La persona que no ha podido desarrollar su sexualidad de forma normal no tiene posibilidades para la siguiente etapa.

Con una sexualidad adecuada y bien desarrollada se pueden utilizar todos los procedimientos de la alquimia sexual y de la sexualidad sagrada para obtener un gran poder y una gran energía con la cual trabajar para el beneficio del espíritu.

La pubertad del alma.

Todos pensamos que un joven deja de ser joven, allá por los 18 años o algo así. Desde el punto de vista místico esotérico, un joven deja de ser un joven a los 35 años. A esa edad pasa de joven a hombre.

Así como la sexualidad es una semilla con la que todos nacemos, que debe ser cuidada y regada con cariño para que puedan nacer y desarrollarse adecuadamente, el alma también tiene ese mismo potencial.

A todas las personas del mundo les gusta pensar que ellas tienen un alma. El alma tiene muy buena prensa y todos quieren tener una. A nadie le gusta que le digan que no tiene alma o que es un desalmado. Más allá de todas estas cuestiones de la soberbia y de la vanidad, está la realidad.

La persona no tiene alma hasta que esta no se desarrolle crezca. El alma si es algo que todos tenemos, pero como un potencial no como algo desarrollado ni incorporado a nosotros mismos.

A los 35 años de edad, el cuerpo físico y en especial el sistema nervioso está preparado para el siguiente cambio que es la pubertad del alma.

Así como la sexualidad requiere un cuidado muy especial del niño para que se desarrolle forma normal y natural, el alma requiere unos requisitos similares en la juventud, o sea en todo el período previo a los 35 años de edad.

El joven debe haber desarrollado una sexualidad adecuada, debe estar perfectamente incorporado a ella sin ambigüedades, debe haber estado en un ambiente emocional e intelectual que él haya podido manejar adecuadamente.

Nos referimos específicamente a que en esa etapa de la vida la persona puede tener percances emocionales y contrariedades intelectuales, hay cosas que se pueden manejar y hay cosas que superan lo que la persona puede manejar y estas cosas pueden producir desequilibrios.

Cada persona es diferente y tiene diferentes fortalezas, lo importante es que pueda manejar sus emociones y sus pensamientos de una forma adecuada para que esto no trastorne su vida.

Los rencores, los odios, los resentimientos, las enemistades, las malevolencias, las perversiones, etc., afectan el desarrollo normal del alma. Si todas estas emociones negativas son demasiado poderosas y la persona no puede manejarlas, puede producir una alteración que imposibilita el desarrollo del alma de una forma normal.

Las ideas trastornadas también imposibilitan el desarrollo del alma. Cualquier prejuicio, cualquier ideología, cualquier aferramiento que hagamos hacia cualquier idea, no permiten o estancan el desarrollo del alma de una forma adecuada.

El alma necesita espacio, libertad, fluidez, apertura intelectual para poder desarrollarse bien. Cualquier estructura intelectual demasiado sólida que no pueda fluir adecuadamente imposibilita el desarrollo del alma.

En síntesis, la pubertad del alma, es parecida a la pubertad sexual. Ambas tienen requisitos similares adecuadas a la edad en que cada una de estas cosas se produce. La pubertad del alma requiere además un correcto desarrollo de la pubertad sexual.

La pubertad espiritual.

La pubertad espiritual tiene dos etapas. Cuando el alma ha nacido, ha crecido y se ha desarrollado de forma correcta y además la persona se ha interesado activamente en el desarrollo de su espiritualidad, entonces puede pasar a la siguiente etapa que se produce a la edad de 49 años.

En este momento lo que antes era un hombre ahora se transforma en un semidiós. Es evidente que en el mundo esto no sucede de forma habitual.

Para lograr que esto suceda debemos haber desarrollado todas las etapas anteriores de una forma armónica y cuidadosa. Si lo hacemos bien llegamos a los 49 años con una conciencia superior.

A partir de esa edad comienza un nuevo cambio en la espiritualidad que conecta de forma íntima, poderosa, impresionantemente con el mundo espiritual.

El poder se siente, pero también se siente un grado de confusión y un mareo por estar entre dos mundos. La confusión de ser y al mismo tiempo dejar de ser. La desaparición de todo aparentar y la imposibilidad de no poder hacerlo. La contradicción de estar rodeado de personas, pero al mismo tiempo estar sólo, por habernos convertido en un ser de otra naturaleza.

Esta confusión desaparece cuando comienza la segunda parte de esta pubertad espiritual.

A los 56 años de edad, si todo ha funcionado correctamente, el semidiós se transforma en un Dios. Así desaparece toda la confusión y el espíritu se hace puro y poderoso. En ese momento nos hemos convertido en un ser de otra naturaleza y nos incorporamos y compenetramos completamente con esa nueva forma de vida.

De todas formas, hablaré un poco más de lo que sucede luego de los 56 años cuando me toque llegar a esa etapa. Aún no me ha tocado llegar ese momento y por ahora escribo únicamente lo que puedo percibir de lo que puede suceder.

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Notas anexas


[i] La palabra pubertad tiene relación con la palabra púber, que significa joven y también tiene relación con la palabra púbico, que hace referencia al vello púbico, que tiene una evidente relación con aquella etapa de la madurez en donde un niño se transforma en un joven y con el despertar de la fuerza sexual.

En todo caso la palabra pubertad es un cambio en la madurez de una persona donde se deja de ser una cosa y se pasa a ser otra, algo parecido a una metamorfosis.

Nosotros vamos a usar la palabra pubertad no en su significado habitual, sino que la vamos a tratar como para significar un cambio, un punto en la vida donde se pasa de un estado a otro.

Tal vez exista en español palabras mucho mejores para describir lo que queremos decir, pero la palabra pubertad es una palabra fuerte y se adecua bien al concepto que queremos transmitir porque las personas en el mundo perciben el concepto de la palabra pubertad como un proceso auténticamente asociado a un cambio.

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